PATRIMONIO
El Beso de Judas
Paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Redención
El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas es el resultado de la evolución, el crecimiento y la madurez que el tiempo ha ido otorgando a nuestra Hermandad, así como la constante búsqueda de la excelencia que siempre ha caracterizado a nuestra corporación.
El pasaje evangélico elegido motivaba que la imagen del Señor estuviera complementada de un misterio que ayudase a la correcta contemplación de la escena de la traición de Judas.
Al igual que ocurre con nuestro Titular, el resto de apóstoles son obra de Antonio Castillo Lastrucci, realizados entre 1958 y 1959. La primera imagen en llegar fue la de Judas, prácticamente a la vez que la del Señor. Un año más tarde llegarían los cinco apóstoles restantes, realizados por un total de 30.000 pesetas.
La escena del misterio
La escenografía del pasaje quedaría configurada de la siguiente manera: en la delantera del paso, centrado, se encuentra la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención. A su izquierda se sitúa Judas, pelirrojo y de ojos claros, que se dispone a besarlo, apoyando la mano izquierda sobre el pecho y la derecha sobre la espalda del Señor. Tras ellos, de izquierda a derecha, se encuentran San Juan, Santiago —ligeramente retrasado— y San Pedro, este último en actitud de avanzar un paso al frente, mostrando los tres su sorpresa por el acto del apóstol traidor.
El clímax se desarrolla en la delantera del paso, con las imágenes ya referidas. Detrás de ellas se sitúa en segundo plano otra escena, donde, detrás del olivo —cuyo tronco también fue tallado por Castillo Lastrucci— se encuentran otros dos apóstoles, San Andrés y Santo Tomás. Aunque en el evangelio sólo se especifica la presencia de Pedro, Juan y Santiago en el instante de la traición, Jesús llegó al monte de Getsemaní con los once apóstoles, por lo que su aparición en el misterio responde a que posiblemente fueran los primeros en llegar al lugar del prendimiento.
Visten todas las imágenes ropajes realizados por el taller de Santa Bárbara en 2017, en los que se encuentran bordados los atributos iconográficos que corresponden con cada uno.
Evolución del paso procesional
En cuanto al paso procesional, la Hermandad ha contado desde su primera salida procesional con diferentes andas para Nuestro Padre Jesús de la Redención. Se fija en 1959 el año en que la imagen del Señor realizaría su primera salida procesional, por lo que rápidamente se inicia la búsqueda de cómo lo haría, atendiendo las circunstancias económicas y políticas que se estaban viviendo en el seno de la corporación.
Es entonces cuando se barajaron tres posibilidades: comprar el antiguo paso de la Hermandad de Santa Marta; apostar por uno de dimensiones modestas, para lo que llegó a pedirse presupuesto al tallista Antonio Vega; o encargar uno de mayores dimensiones.
Debido a la corta diferencia económica entre el paso de Vega y el de mayor calidad, se decidió finalmente apostar por éste último, firmándose el contrato el 20 de noviembre de 1958 con el tallista Antonio Jiménez Isoma, por una cantidad de 52.500 pesetas.
Se trata de un paso de estilo barroco y líneas rectas, tallado por José Martínez en madera de pino de Flandes y Soria. Se encontraba iluminado por cuatro candelabros de guardabrisas, situados en las esquinas, realizados en madera tallada y dorada. Éstos emergían de cuatro jarras con ángeles, que conformaban el pie del candelabro, siendo todo obra de Antonio Castillo Lastrucci. Durante su primera salida procesional, al no encontrarse finalizado aún el paso, el conjunto fue iluminado por cuatro candelabros de forja cedidos generosamente por la Hermandad de la Divina Pastora de Triana.
Por último, lleva cuatro capillas realizadas en orfebrería, obra de Fernando Marmolejo, y que representan la Presentación de Jesús al pueblo, la Oración en el Huerto, la Institución de la Eucaristía y el Prendimiento. A día de hoy el paso se encuentra en la localidad gaditana de Algeciras, propiedad de la Hermandad de la Mortaja.
Los respiraderos fueron sustituidos en 1992 por unos nuevos diseñados por Antonio Dubé de Luque y tallados por Francisco Bailac González, a los que se le añaden un año después unas cabezas de ángeles en los laterales de Miguel Ángel Pérez Fernández, que posteriormente se sustituyen por unas de Antonio Jesús Dubé Verdugo. Se realizaron también en caoba barnizada, con un dibujo diferente y de mayor tamaño, que fueron utilizados por la Hermandad hasta el año 2018 y que actualmente procesionan el Viernes de Dolores en la Hermandad de Bendición y Esperanza.
El canasto actual, cartelas y capillas
En el año 2005 se estrenó el actual canasto, realizado en madera de caoba de Brasil y naranjo por los Hermanos Caballero, bajo diseño de Antonio Dubé de Luque. Es de estilo neobarroco y está iluminado por seis candelabros de guardabrisas con coronillas, teniendo los de las esquinas diez brazos y los de los laterales siete, conformando un total de 64 luces en sendos codales los que alumbran el paso.
En la canastilla del paso hay representadas cuatro cartelas, que muestran los cuatro misterios ejecutados por Castillo Lastrucci para la Semana Santa de Sevilla: los Panaderos, la Bofetá, la Presentación al pueblo y la Crucifixión de la Hiniesta.
Además, hay cuatro capillas, repartidas en la canastilla, con columnas de estípites. En la frontal se encuentra un relicario sostenido por ángeles en el que figura una reliquia del Rey San Fernando, donada por el Cabildo Catedral en el 2008. En las laterales y la trasera se encuentran representadas las tres Virtudes Teologales: Fe, Esperanza y Caridad.
En las esquinas figuran los cuatro Arcángeles, que portan orlas con inscripciones, enmarcadas en decoraciones vegetales y sobre los que se encuentran sus respectivos nombres. Entre las esquinas y las capillas se disponen cabezas de querubines, también en metal dorado. Toda la orfebrería fue realizada por Manuel de los Ríos.
Respiraderos, faldones y llamador
Los respiraderos son obra también de los Hermanos Caballero, estrenados en la Semana Santa de 2019. Están realizados en madera de caoba de Brasil y se articulan en torno a un moldurón tallado en el que figuran doce medallones de orfebrería que representan diferentes momentos del Antiguo Testamento: el Pecado Original, Caín y Abel, el Diluvio Universal, la Vocación de Abraham, el Sacrificio de Isaac, José vendido por sus hermanos, la Vocación de Moisés, el Cordero Pascual, Moisés abriendo las aguas, la Conquista de la Tierra Prometida, David y Goliat, y Salomón construyendo el templo.