HERMANDAD SACRAMENTAL DE SANTIAGO Y SU FUSIÓN CON NUESTRA HERMANDAD:
«Desde lejanos tiempos, existió en la Iglesia de Santiago el Mayor, entonces Parroquia, conocida en nuestra ciudad como Santiago el Viejo, que según la leyenda fue fundada por San Fernando, una Hermandad con el título de Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas del Purgatorio, seguramente desde la primera mitad del siglo XVI, cuando la piadosa Doña Teresa Henríquez de Cárdenas hizo reconocer a los católicos vecinos de esta ciudad, las indulgencias y gracias a que el Sumo Pontífice Julio II concedió a los cofrades del Santísimo Sacramento, por su Bula de 1508. No existen los Estatutos fundacionales de esta Hermandad Sacramental, pero sí se puede hacer constar, que durante años, se rigió por las Reglas aprobadas el 10 de Abril de 1699, por el Sr. Provisor de aquel tiempo. Reglas que fueron sustituidas por otras aprobadas por el Real Consejo de Castilla en Madrid, con fecha 12 de julio de 1803.
Más tarde, esta Hermandad Sacramental se unió con otra existente en la misma Parroquia, de cuyo origen no se tienen noticias, dedicadas al culto de la Santísima Virgen del Carmen, aprobándose nuevas Reglas en Sevilla el 30 de Diciembre de 1912.»
Nuestra Hermandad conserva unas reglas de la Sacramental, impresas en 1913, en las que se reflejan claramente estos datos coincidentes.
Además, se conservan unas reglas de la primitiva Hermandad del Carmen, del año 1885, siendo, por tanto, consideradas en justicia las reglas más antiguas que se conservan de nuestra corporación actual, fruto de la fusión de al menos tres hermandades durante la historia.
Por todo ello, y hasta 1983, convivió con la Hermandad de penitencia en la Iglesia de Santiago y como entidad independiente, la Real e Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento, Ánimas del Purgatorio y Nuestra Señora del Carmen, en cuyo se pueden apreciar los atributos de su título: la corona real por la aprobación de reglas por parte del Real Consejo de Castilla, un escudo tripartito con el Manifestador Eucarístico, el símbolo del Carmelo y las Ánimas del Purgatorio, todo ello sobre la cruz espadiforme de Santiago.
A finales del siglo XIX, la pérdida de buena parte de sus propiedades inmobiliarias como consecuencia de las medidas desamortizadoras, la secularización de la sociedad, así como el creciente descenso en el número de cofrades y, por consiguiente, de las fuentes de ingresos, les llevó a una situación límite, que desembocó en un escalonado proceso de fusión con otras Hermandades, tanto de Gloria como, sobre todo, de Penitencia.
Esta decadencia no fue menor para la esplendorosa Hermandad de Santiago. De tal manera, en 1983 sólo figuraban en la nómina de hermanos los tres señores que firmaron el acta de fusión:
• D. Juan Valdivia Valle (Hermano Mayor).
• D. Eladio Sánchez Delgado.
• D. Fernando Pérez Luna.
Fue el 1 de octubre de 1980 cuando aparece el primer documento que hace referencia al deseo de fusionarse las dos hermandades, en un escrito firmado por D. Eugenio Hernández Bastos.
Parece ser que estuvo parado el proceso durante un tiempo, coincidiendo con el éxodo a Santa Catalina y la redacción de las nuevas reglas, y es en julio de 1982 cuando definitivamente se hace entrega al Sr. Director del Secretariado Diocesano de Hermandades y Cofradías del proyecto de reglas e inventario de bienes de las dos hermandades.
DESDE LOS INICIOS DE LA HERMANDAD HASTA EL PRESENTE MILENIO:
Es el 30 de mayo de 1948 cuando se inician las gestiones para la erección de la Hermandad, pero no será hasta el año 1955 cuando ésta se funde en la Iglesia de Santa María la Blanca por D. Alfonso Retamero García, D. Eugenio Hernández Batos, D. Luis Morales Lupiañez, D. José María Avellaneda, D. Francisco y D. Juan Carrera Rodríguez, D. Ángel López Lamillán, D. Manuel Tello González, D. Diego Sánchez, D. José Santizo León, D. José López Prieto, D. Rafael Jiménez Cubero, D. Cosme García Alexandre, D. Vicente Gómez Guillén, D. Braulio Ruiz Sánchez, D. Rafael Martínez Retamero y D. Miguel López Rincón.
Este grupo de cofrade tenía como elemento aglutinador a D. Eugenio Hernández Bastos, canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla y profesor de la asignatura de Religión en la Escuela de Comercio, en la vecina calle Madre de Dios. Los actos religiosos del curso de dicha escuela se celebraban en la vecina Iglesia de Santa María la Blanca y fue allí donde nace el germen de la Hermandad.
Hermanos fundadores

Se decidió dar culto al pasaje evangélico que marca la traición de Judas Iscariote a Nuestro Señor, momento iconográfico que, hasta entonces, no había sido representado en la Semana Santa de Sevilla. Se eligió también la advocación de Rocío, tomada de la plegaria y oraciones de Pentecostés, aportando así una advocación nueva de María para la Semana Santa. Por último, se tomó también como santos titulares a San Fernando Rey (al haberse iniciado las gestiones para la constitución de la Hermandad en su festividad, el 30 de mayo) y San Lucas Evangelista (por ser el que narra la escena de la traición en el huerto de Getsemaní – Lc: 22, 47).
Desde el principio, estaba concebida la idea de hacer una Hermandad Penitencial y el 6 de junio de 1955 son aprobadas las primeras Reglas de la Hermandad por el Cardenal D. José María Bueno Monreal, en las cuales se estipulaba como día de salida procesional la Madrugada del Viernes Santo. Hasta la aprobación de estas primeras Reglas, la Hermandad tuvo unos comienzos difíciles, ya que muchos cofrades de la época estaban reticentes ante la idea de la aprobación de nuevas hermandades, argumentando que «ya habían demasiadas y la dificultad de incorporarlas en la carrera oficial». También hay que tener en cuenta que en estos años de posguerra había habido una efervescencia de creación de nuevas hermandades (La Paz en 1939, San Gonzalo en 1942, Santa Marta en 1948, Los Javieres en 1955 y Santa Genoveva en 1956, así como la reorganización de la Vera-Cruz en 1942). A pesar de la oposición de grandes nombres en el mundillo de las hermandades de aquella época (con ataques abiertos en la prensa local), las reglas se aprueban en la fecha indicada previamente.
Poco después, el 9 de junio de ese mismo año, la Hermandad hace su primera «aparición pública» como tal, acudiendo una representación a la procesión del Corpus con una bandera concepcionista cedida por la Hermandad del Cristo de Burgos, varas de la Hermandad de las Nieves y veinte hermanos con cirios. Esta representación estaba entre las hermandades de la Madrugá, ocupando el último puesto del día.
No anduvo remisa en sus decisiones y, como prueba de ello, antes de las dos semanas, el 24 de junio de aquel año, celebró el primer cabildo tras haber nombrado Hermano Mayor Honorario Perpetuo al Cardenal D. José María Bueno Monreal, al que se ofreció costear una beca en el seminario. El día 27 de ese mismo mes, hubo una misa de acción de gracias por la constitución de la Hermandad en la que predicó D. Santos Bustos Sáez, párroco de San Nicolás. De aquel cabildo salió el primer Hermano Mayor, D. Cosme A. García Alexandre, y la primera Junta de Gobierno, que tomó posesión en el Cabildo Extraordinario de Oficiales del 3 de julio. Las dificultades a vencer produjeron nervios y tensiones que trajeron consigo dimisiones y cambios de cargos, viéndose la Junta de Gobierno bastante alterada a lo largo de su corto mandato.
En el mismo cabildo se tomó el acuerdo de encargar al escultor D. Antonio Castillo Lastrucci una talla de candelero de la Virgen del Rocío dolorosa, que sería la titular de la Hermandad.
El contrato se suscribió con fecha de 6 de agosto y fue firmado por el artista y por el mayordomo, Francisco Justo Nieto Pérez, en nombre de la Hermandad. Los principales términos del contrato eran la entrega de la imagen no más tarde de tres meses desde su firma y el precio de 10.000 pesetas, a pagar a comodidad de la corporación, pero antes de la entrega de la imagen.
Ante la escasez de medios económicos, se organizó la emisión de unos títulos reintegrables de 100 pesetas para que los suscribieran hermanos y simpatizantes, recaudándose 1.000 pesetas que fueron entregadas al escultor en los primeros días de julio, antes de iniciar el trabajo.
Realmente los presentes y algunos otros hermanos sugirieron al escultor en repetidas ocasiones cómo debía de ser la Virgen: cara más o menos redonda, hacia dónde debía dirigir la mirada, que los ojos fueran como los de determinada dolorosa hispalense, etc., produciéndole un verdadero agobio, llegando a actuar casi coaccionado y sin permitirse dar rienda suelta a su acreditada inspiración. Castillo Lastrucci tuvo el gesto de entregar a la Hermandad un donativo de 2.000 pesetas, por lo que el importe de la talla se redujo a 8.000 pesetas.
El escultor terminó la imagen el 15 de octubre de 1955, dentro del plazo convenido, y se expuso en la Casa Rectoral de Santa María la Blanca. Fue bendecida por el Cardenal Arzobispo Bueno Monreal, el 4 de diciembre del mismo año, actuando como padrinos el Gobernador Civil, D. Alfonso Ortí y Meléndez Valés, y su esposa, Pilar Morente. A la ceremonia acudieron un total de treinta y tres hermandades penitenciales de Sevilla.

A principios del año 1956, el taller de bordados «La Esperanza», bajo diseño de Rafael Jiménez Domínguez, realiza el estandarte de la corporación. Los primeros cultos ordinarios fueron celebrados los días 16, 17 y 18 de marzo, consistente en un Triduo a los Titulares, en el que predicó el padre Demetrio de Barcelona, mientras que D. Eugenio Hernández Bastos lo hizo en la primera Función Principal de Instituto, celebrada el 19 de marzo, Festividad de San José.
La Hermandad estuvo presente en la Semana Santa de 1956 mediante una representación revestida con la actual túnica del cortejo de la Virgen en la Hermandad de los Gitanos, por establecer las Reglas que habían de efectuar la salida en la Madrugá. Por primera vez la corporación realizó la Estación de Penitencia.

En Cabildo se reconoció la imposibilidad de salir desde la sede de Santa María la Blanca, por lo que se inició la búsqueda de una nueva sede. El punto de mira se puso en la Iglesia de la Misericordia, junto al Pozo Santo. Se consiguió la autorización de la Junta Provincial de Beneficencia a la que pertenecía y se solicitó a Palacio el traslado, que fue concedido. Esta decisión causó gran malestar en el barrio, pues los vecinos se habían encariñado con la Hermandad.
Poco a poco se fueron convenciendo los hermanos, tanto de la dificultad de mantener la sede en Santa María la Blanca, como de la salida en la Madrugá. Pese a no disponer más que de la talla mariana, valientemente se tomó la decisión de salir en la próxima Semana Santa. Cuando fue solicitado, la Vicaría General del Arzobispado lo denegó, causando la indignación de la Junta de Gobierno en trance de dimisión.
Antes de cesar en sus funciones, la Junta había acordado encargar a Castillo Lastrucci las tallas del Señor y Judas. El precio del grupo había ascendido a las 25.000 pesetas, de las que 4.000 se entregaron a la firma y el pago del resto se preveía a razón de 500 mensuales.
El 13 de marzo de 1958 nacería la Junta o Comisión Gestora, que presidió D. Eugenio Hernández Bastos. Simultáneamente recibió la Hermandad la autorización de la Mitra para su traslado a la Iglesia de la Misericordia, que realizó el 28 de marzo, Viernes de Dolores, en procesión, llevando a la Virgen en unas andas y siendo bendecida, ya en la nueva sede, la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas. Cinco días después, 2 de abril, Miércoles Santo, una representación de nazarenos realizó Estación de Penitencia en las filas de la vecina Hermandad de los Panaderos.

Por primera vez, en la Iglesia de la Misericordia, se celebraba un triduo a los Sagrados Titulares, seguido de Función Principal el 18 de mayo, exponiéndose el 1 de junio la Virgen en besamanos.
La Junta tomó en serio su misión y se propuso salir el siguiente año. Barajándose ya los detalles de la primera salida, se consideró que, por varias circunstancias, no encajaban del todo en la Madrugá y se buscó la alternativa. Primero el Sábado Santo, que desechó por estimar que no es día adecuado para el paso de misterio, después el Martes, que también se abandona para decidirse finalmente por el Lunes Santo, lo que acepta y aprueba la Mitra por decreto de 22 de diciembre.
Ya en el año 1959, a las 17:15 horas del día 23 de marzo, Lunes Santo, se producía la salida de la cofradía, con tal sólo el paso de misterio y una comitiva de 82 nazarenos con túnicas nuevas y antifaz morado. Los candelabros del paso fueron cedidos por la Hermandad de la Divina Pastora de Triana y al frente del martillo se encontraba la familia Ariza. El acompañamiento musical venía de la mano de la Banda de Cornetas y Tambores de la Policía Armada.




El Lunes Santo de 1960 se realizó la Estación de Penitencia de nuevo con el paso de misterio. Ese año fue comandado por Vicente Pérez Caro, que lo siguió haciendo 17 años más, y acompañó al paso la Banda de Música del Maestro Tejera, que cobró 3.700 pesetas. Fue el último año en que saldría de la Iglesia de la Misericordia, recogiéndose ya en el templo de Santiago. La Virgen, por su parte, quedó en la Misericordia hasta el Domingo de Resurrección, que fue trasladada a Santiago en una parihuela portada por hermanos. Al llegar al templo, don Eugenio anunció que saldría en paso de palio al año siguiente.
Se acometió la empresa con toda intensidad y celeridad. Se confió en el orfebre Jesús Domínguez Vázquez para las piezas de metal, Además, D. José María Ibarra Gómez donó una corona para la Virgen, realizada por José Jiménez.
El Domingo de Ramos de 1961, no se sabe cómo, se presume que milagrosamente amaneció la Virgen resplandeciente en su paso. Fue bendecido por el Prelado en una iglesia totalmente abarrotada, que contemplaba expectante a la Virgen del Rocío bajo palio. Fueron padrinos de la ceremonia S.A.R. Dña. Dolores de Borbón y su esposo, D. Carlos Chías, con asistencia de representaciones de muchas hermandades, incluida la Matriz de Almonte, así como del Ayuntamiento de dicha localidad onubense.
Al día siguiente, María Santísima del Rocío, por primera vez, procesionó por Sevilla para realizar Estación de Penitencia. Fue un acontecimiento dentro y fuera de la corporación y constituyó la nota destacada de aquel Lunes Santo. La Banda de Música del Ejército del Aire acompañaba al paso de palio y estrenó la marcha procesional «Rocío del Cielo», compuesta por el organista de la Catedral de Madrid D. José María Mancha Mancha, dedicada a nuestra Titular.




En el año 1962 la nuevas Reglas son aprobadas por la autoridad eclesiástica, como cambio más notable con respecto a las anteriores es destacable el cambio de día de la Estación de Penitencia, que pasa de la Madrugá del Viernes Santo al Lunes Santo.
Ya en el 1963, tras varios años de gestiones, se nombra a la Hermandad Matriz de Almonte Hermana Honoraria de la corporación. Para recordar dicha efeméride, se regaló un pergamino a la hermandad almonteña y, a cambio, ésta entregó un cuadro conmemorativo con una fotografía a gran tamaño de la Virgen del Rocío. El día 8 de marzo, Lunes Santo, se estrenaron los candelabros de cola del palio, obra de Lorenzo Jiménez y Rueda, con diseño de los ángeles mancebos de Francisco Buiza.
Un año más tarde se realiza la obra de la puerta de la Iglesia a la por aquellos años Plaza López Pintado, hoy llamada de Nuestro Padre Jesús de la Redención. Hasta entonces la Estación de Penitencia se venía realizando por la puerta de la calle Lanza.
En 1965, junto a las demás hermandades sevillanas, la imagen del Señor de la Redención participó en las Misiones Generales, fruto evangelizador del espíritu del Concilio Vaticano II en el que la Iglesia se acerca a los más necesitados en una forma misional. Para el éxito de esta efeméride, se pide ayuda a las hermandades, aportando las mismas sus imágenes para presidir los centros misionales en las zonas periféricas de la ciudad. La Hermandad lleva a Nuestro Padre Jesús de la Redención al Centro Misional 5 de la zona 7, que estaba situado en la calle Madre María Teresa, en el barrio de Nervión, con sede en el Colegio de Santo Domingo Savio. El regreso se realizó en procesión, produciéndose el emocionante momento de su visita a la Iglesia de Santa María la Blanca, su primitiva sede.


Durante este año, una vez transcurrida la Semana Santa, Francisco Buiza Fernández fue encomendado para retocar el rostro de la Santísima Virgen y afinarlo, retallando la mascarilla y encarnándola nuevamente.
Entre los años 1966, 1967, 1968 y 1969, la Hermandad estrena diferentes enseres, entre los que cabe destacar la peana, los ciriales, los faroles de cruz de guía, el juego de jarras y el guion de San Fernando, realizado todo por los Hijos de Juan Fernández. También estrena la Virgen una saya de los Sobrinos de Elena Caro.
La novedad de 1970 fue la cesión realizada por el Arzobispo a la Hermandad de la Iglesia de Santiago, por decreto de 15 de mayo, «en uso y perpetuamente», lo que, por un lado, supuso una satisfacción y, por otro, la constante preocupación de los costos de mantenimiento, habida cuenta del estado en el que se hallaba el templo.
En 1971, en el mes de junio, fue entronizado en el altar del Sagrario la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas. Y ese mismo año, ante unas discrepancias surgidas con el taller de Guillermo Carrasquilla acerca del bordado del palio, se le retiró y encomendó su terminación a los Sobrinos de José Caro.
En el año 1974, el escultor e imaginero Francisco Buiza Fernández realizó un nuevo candelero para la Santísima Virgen. Toda la actividad de la corporación durante estos años estuvo centrada en la finalización del bordado del palio.
En 1976 estrenó la Santísima Virgen una saya realizada con el traje de luces que regaló a la Hermandad el torero Juan Belmonte. Unos meses más tarde, en noviembre, el Arzobispado cederá la casa anexa al templo para dependencias de la Hermandad.
El año 1977 vendrá marcado por el estreno del palio totalmente terminado y también por el deteriorado estado en el que se encontraba la Iglesia de Santiago como consecuencia de las obras realizadas en las casas colindantes, llegando a estar en peligro de desprendimiento el muro y el retablo de la capilla del Sagrario.
Se consiguió asilo en Santa Catalina y el traslado se hizo en procesión el 25 de febrero, llevándose las imágenes titulares en sendas parihuelas. Allí fue recibida por la Hermandad de la Exaltación, que ofreció toda clase de facilidades.

La Estación de Penitencia de aquel año, al igual que de los tres siguientes, se realizó desde Santa Catalina, mientras duraron las obras en Santiago, que fueron costeadas íntegramente por la Hermandad.
En 1978 se producen varios hechos históricos. La medalla de oro de la Hermandad se le es concedida a D. Eugenio Hernández Bastos, reconociéndole así su entrega y sacrificios perpetuos durante su presidencia en la Junta Gestora.
En el año 1979, el paso de misterio es portado por primera vez por hermanos costaleros. Este mismo año se convocan elecciones el 12 de junio, dando así fin al periodo regido por la Junta Gestora de más de veinte años.
1980 fue el año en que la Hermandad cumplió las bodas de plata y lo celebró con todo fasto. Afortunadamente, por otro lado, las obras del templo de Santiago, solería incluida, se habían concluido.
La corporación organizó una serie de cultos y actos culturales en honor de sus Titulares, entre los que destacó una Solemne Función religiosa conjunta con las imágenes Titulares de la Hermandad de la Exaltación. La contemplación en su altar del Cristo de la Exaltación junto a la Virgen del Rocío, así como en otro al Señor de la Redención con la Virgen de las Lágrimas, quedó grabada para siempre en la memoria de los presentes y en la historia de ambas hermandades.
Como fin a los actos, se celebró el traslado a su templo, recién restaurado, con una procesión por las calles del barrio que visitó el Convento de las Hermanas de la Cruz, finalizando el recorrido en torno a las 2 de la madrugada de aquel 19 de octubre.

Tres años más tarde se produce un verdadero hito histórico en la Hermandad con la fusión con la Sacramental de la Iglesia de Santiago, que data del siglo XVI, pasando la Hermandad a estar encargada de los cultos sacramentales de la Iglesia y la incorporación del rico patrimonio de esta corporación. A partir de entonces hay un cambio de reglas y título, incluyendo también un cambio en el escudo, no siendo aprobadas hasta 1986.
Ese mismo año el Real e Ilustre Colegio de Médicos de Sevilla es nombrado Hermano de Honor de la Corporación, saliendo a partir de entonces una representación del mismo en su Estación de Penitencia a la Catedral. Dicho colegio, desde entonces, ha dado generosas donaciones a la Hermandad, como el retablo cerámico de los titulares que se encuentra a los lados de la puerta principal del templo.

El 4 de marzo de 1984 fue el Jubileo del Año Santo de la Redención. Por este motivo, hubo una procesión extraordinaria en la que se llevó en parihuela a Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas a la Catedral para los actos celebrados para dicho jubileo. Debido a esto y como dato anecdótico, los seises bailaron ante la imagen del Señor de la Redención, siendo ésta la única circunstancia en la que se conoce que los seises hayan bailado ante una imagen de Cristo.
El resto de la década de los 80 y principios de los 90 está marcada por el continuo enriquecimiento de la Hermandad. Es destacable también el robo sacrílego que se produjo en la misma, viéndose la corporación obligada a reparar y sustituir las preseas robadas. Y también es destacable que el 10 de febrero, en Cabildo General Extraordinario, se concedió a D. Eugenio Hernández Bastos el título de Hermano Mayor Honorario Perpetuo y la bendición el 14 de mayo de 1989 de la nueva Casa de Hermandad, un edificio colindante al templo de Santiago, coincidiendo con el domingo de Pentecostés.
En el año 1993, con motivo del XLV Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Sevilla, la Caja San Fernando celebró una exposición en su sede principal denominada «Luz de los pueblos». Allí se dispuso una Alegoría Eucarística utilizando para la misma los apóstoles del misterio, vestidos con túnicas blancas.
En el Cabildo Extraordinario del año 1997 se aprobó la total integración de la mujer en la Hermandad, pudiendo así acceder a todas aquellas actividades que hasta entonces estaban reservadas para los hombres, desde realizar estación de penitencia hasta desempeñar cualquier cargo en la Junta de Gobierno. En 1998 salen por primera vez hermanas nazarenas.
El comienzo del nuevo milenio viene marcado por varios actos muy importantes para la Hermandad. La procesión Eucarística de ese año fue organizada por la Hermandad, saliendo el Santísimo en la Custodia que la Hermandad de San Isidoro cedió generosamente. El Triduo de Pentecostés, la colaboración con la salida de la Virgen de las Nieves, dos días de Cruz de Mayo, una tómbola benéfica, la asistencia al Corpus Christi, la celebración de San Fernando, una donación de sangre conjunta con la Hermandad de la Exaltación… Numerosos actos que engordaron el calendario de la corporación durante el año.
El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) restaura la capa pluvial con la que se coronó el emperador Carlos V de Aquisgrán y que está depositada en la Iglesia de Santiago desde 1526 de forma ininterrumpida. Según consta en una inscripción en el arca donde se guarda: “El Emperador Carlos V dio a esta Yglesia estando en esta ciudad a sus reales Bodas con la Serm. Ynfanta Dª Ysabel de Portugal. Año de 1526”. Los bordados de la misma son de procedencia checa, fechados hacia 1506.
El 25 de febrero de ese mismo año se realiza el hermanamiento entre nuestra corporación y la Hermandad de la Exaltación, en una función solemne celebrada en Santa Catalina con la lectura de la autorización eclesiástica. Tras esto, queda el compromiso de que cada Hermandad saque una representación con estandarte y varas en sitio de preferencia en la Estación de Penitencia de la otra cofradía. Entre los actos, merece especial mención una conferencia en la Iglesia de Santiago sobre los últimos 25 años de ambas corporaciones y una semana cultural de los grupos jóvenes de ambas hermandades.
Los años 2003 y 2004 también fueron años con numerosos actos. El paso de palio de María Santísima del Rocío presidió la cúpula central del Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla, dentro de la VII Edición de la Muestra Nacional de Artesanía Cofrade (MUNARCO), en la que también se expusieron numerosos enseres y la imagen de Judas. Además, debido a las obras de restauración de la Iglesia del Divino Salvador, se ofrece la Iglesia de Santiago a la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío del Salvador.

Paso de palio de M.ª Stma. del Rocío Coronada en MUNARCO.
La celebración del XXV aniversario de la cuadrilla de hermanos costaleros culminó con una convivencia en la Aldea del Rocío. Además, la Hermandad hizo público el encargo de un estudio al Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico sobre cómo vestir a los apóstoles del misterio. El informe, realizado por D. Gabriel Ferreras Romero, Dña. Beatriz Díaz Contreras, Dña. M.ª del Mar Muriel González y D. Alberto Granados Román, con el visto bueno de D. Lorenzo Pérez del Campo, analizó los resultados de un estudio iconográfico y hagiográfico del apostolado del paso, documentado con amplia bibliografía y acompañado de una serie de fotografías de representaciones artísticas de dichos apóstoles.
El año 2005 marcó el Cincuenta Aniversario de la Hermandad. Para ello, se estrenó una magnífica canastilla para el paso de misterio, proyectada por Antonio Dubé de Luque y tallada en el taller de los Hermanos Caballero.
Asimismo, y con motivo de los actos del cincuentenario, se celebró un Triduo de acción de gracias en honor a María Santísima del Rocío en la Iglesia de Santa María la Blanca, para lo que se trasladó la imagen sobre andas en Rosario de la Aurora. El regreso a la Iglesia de Santiago se realizó el 5 de junio, sobre el paso de la Virgen de las Nieves, con acompañamiento de coros rocieros de hermandades de la ciudad en distintos puntos del recorrido. Los actos finalizaron con el Te Deum que S.E. el Cardenal Arzobispo Fray Carlos Amigo Vallejo presidió en la Iglesia de Santiago el día en que se cumplieron los 50 años de la aprobación de las Reglas.
En el año 2008, conmemorando el 50 aniversario de la talla de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas, la Hermandad realizó una salida extraordinaria con la imagen del Señor, que sería llevada en procesión por la mañana a la Iglesia de la Misericordia —sede desde la cual realizó su primera estación de penitencia— regresando por la noche. La salida se realizó en el paso de Cristo de la Sed y fue truncada por la lluvia, pudiéndose efectuar únicamente la procesión nocturna.

Salida Extraordinaria (2008).
En 2011, la Hermandad cambió su recorrido del Lunes Santo de manera extraordinaria para pasar por la puerta de Santa María la Blanca, sede fundacional de la corporación, con motivo del 50 aniversario de la primera salida procesional de María Santísima del Rocío. El paso de la cofradía por los Jardines de Murillo dejó estampas históricas e inolvidables para quienes pudieron contemplar el discurrir de la Hermandad.


En 2013, el palio completo de la Santísima Virgen fue la pieza central de una exposición celebrada en Almonte del 29 de noviembre al 27 de enero, junto a piezas de distintas hermandades andaluzas. Además, nuestra corporación celebró una exposición en el Círculo Mercantil de Sevilla bajo el nombre “Rocío: Pasión y Fe, Luz de Pentecostés”, en la que se recogieron diversos enseres de nuestra Hermandad y de la Hermandad Matriz de Almonte.
También fuimos dichosos de que nuestro paso de misterio fuese elegido para representar una de las estaciones del Vía-Crucis del Año de la Fe. La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención lució por primera vez en su paso túnica morada bordada y el apostolado del misterio vistió los ropajes del misterio de la Borriquita, cedidos generosamente por la Hermandad del Amor.
Por último, la Hermandad Matriz de Almonte concedió el título de Hermana Honoraria a nuestra corporación, reconociendo así los nexos de unión que, especialmente en los últimos tiempos, han vinculado a ambas hermandades; distinción que coincidió con el cincuenta aniversario del mismo nombramiento que nuestra Hermandad hizo.
Un hecho que marcaría la Historia de nuestra Hermandad fue la aprobación de nuestras Sagradas Reglas, en las que se especifica que la imagen del Señor de la Redención realice Solemne y Fervoroso Vía-Crucis por las calles de la feligresía en Cuaresma. El 5 de abril de 2014 se produjo por primera vez, de forma no extraordinaria, la salida de nuestro Amantísimo Titular en piadoso Vía-Crucis, con el siguiente itinerario: Iglesia de Santiago, plaza de Jesús de la Redención, Santiago, Juan de la Encina, Calería, Imperial, Medinaceli, San Esteban, Águilas, Casa de Pilatos, Caballerizas, plaza de San Ildefonso, Zamudio, Convento de San Leandro, Cardenal Cervantes, Santiago y plaza de Jesús de la Redención.
Acompañaron ese año a la imagen el estandarte y el Hermano Mayor de San Roque, D. Antonio Federico Barrera Castro —al residir dicha corporación en Santiago por obras en su sede—; el Hermano Mayor de la Candelaria, D. José María Cuadro Macías —al ser portada la imagen del Señor en las andas de Vía-Crucis de Nuestro Padre Jesús de la Salud—; y el Delegado de Día del Lunes Santo, D. José Carlos López Alba.
Ese mismo año, el Lunes Santo amaneció con una imagen insólita y bella: en la nave central se pudieron contemplar por primera vez dos hermandades con sus respectivos Titulares: Jesús de la Redención en su paso de misterio, el Señor de las Penas y María, en sus advocaciones del Rocío y de Gracia y Esperanza. Cuatro pasos que llenaron de gloria nuestro bendito templo.


En mayo se celebró la Primera Comunión de los primeros doce pequeños hermanos formados en nuestra corporación.
El 20 de octubre, en Cabildo General Extraordinario, la querida Hermandad de San Roque aprobó el nombramiento de nuestra corporación como Hermana Honoraria y nos concedió la Medalla de Oro de su corporación.
El Lunes Santo de 2015 comenzó con el corazón siempre puesto en nuestra querida amiga y Diputada de Acción Social, Sonia Gallardo, que marchó al cielo en el mes de diciembre tras luchar contra una gran enfermedad.
Ese mismo día, durante el paso por la Campana, nos aguardaba una visita inédita e inolvidable: la presencia de S. M. Felipe VI, Rey de España, que realizó una levantá en ambos pasos.
En febrero de 2016 se cumplía un anhelo con el estreno del nuevo manto de salida de María Santísima del Rocío, una portentosa obra del bordado sevillano salida del taller de Santa Bárbara, destinada a completar el paso de palio de la corporación. No obstante, no pudo estrenarse ese año debido a las inclemencias meteorológicas, que obligaron a suspender la Estación de Penitencia.
En el año 2018 nuestra corporación amadrinó la bendición de la imagen de María Santísima del Rocío, de la Agrupación Parroquial de la Tercera Caída de Sanlúcar de Barrameda. También, dentro de los actos que se celebraron en conmemoración del centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío de Almonte, se obsequió a la Hermandad Matriz con un presente: la recuperación del rostrillo que le donase Muñoz y Pabón en 1919, realizado por Fernando Marmolejo.
Otro hito patrimonial de la corporación fue el estreno en la Cuaresma de 2019 de los nuevos respiraderos, que vienen a completar el paso de misterio, y las andas para el Vía-Crucis, todo obra del taller de los Hermanos Caballero. También ese año, de manera puntual, la miniatura de San Fernando que figura en la entrecalle del palio fue sustituida por una réplica de la Virgen del Rocío de Almonte, donada por la Matriz, en el marco también del centenario de su Coronación Canónica.
El año 2020 llegaba con la declaración del estado de alarma y la pandemia del Covid-19, hecho totalmente insólito para la historia de nuestra corporación, por lo que la Semana Santa de ese año y del siguiente se desarrollaron de manera completamente diferente a como venía siendo habitual. El Lunes Santo la Hermandad emitió un intenso programa conformado por vídeos de estaciones de penitencia pasadas, intentando hacer un poco más amena la amarga jornada.
De nuevo, la Iglesia de Santiago presentaba serios daños, esta vez en su techumbre, por lo que la Hermandad decidió acometer la restauración del templo, que inició sus labores en septiembre de dicho año. Para ello, se trasladaron las imágenes titulares a la vecina Parroquia de San Ildefonso, donde la Hermandad realizó su actividad los siguientes tres años.



Al igual que el año anterior, el Lunes Santo del 2021 se realizó de manera extraordinaria, aunque esta vez con la presencia de los hermanos, cofrades y devotos en los templos. Para la ocasión, la Hermandad decidió levantar un altar efímero, conformado por la Santísima Virgen del Rocío en primer plano, ataviada de Reina con el manto de salida, y el Señor de la Redención, acompañado del apostolado y un olivo, tras Ella.

La Semana Santa recuperaría su celebración con normalidad al año siguiente, pero la Iglesia de Santiago seguía de obras, por lo que aquel Lunes Santo nuestra corporación realizó Estación de Penitencia desde el Santuario de los Gitanos. Para ello, se trasladaron las Sagradas Imágenes en Solemne y Piadoso Vía-Crucis el lunes 4 de abril. La lluviosa jornada del Lunes Santo evitó que la cofradía pudiera recogerse en el Santuario, buscando refugio en la Iglesia del Salvador y regresando el lunes de Pascua a San Ildefonso en andas.
Sería ya en 2023 cuando la corporación volviera a salir desde su sede, aunque las obras seguían sin finalizar. El lunes de Pasión, de nuevo en Vía-Crucis, serían trasladados el Señor de la Redención y su Madre del Rocío a la Iglesia de Santiago para disfrutar de una magnífica jornada de Lunes Santo y de Sábado Santo, pues el paso de misterio tuvo el honor de participar en el cortejo del Santo Entierro Grande que la Hermandad del Santo Entierro tuvo a bien organizar en conmemoración del 775 aniversario de la Conquista de Sevilla.

El Señor de la Redención por los Jardines de Murillo el Sábado Santo de 2023
El 19 de junio de ese mismo año, se convocó a todos los hermanos para lo que, sin duda, sería un hito histórico para la Hermandad: la aprobación de la apertura del expediente de Coronación para María Santísima del Rocío, recibiendo el sí unánime entre aplausos. Por su parte, las obras de la Iglesia de Santiago concluyeron durante ese verano, trasladándose las Sagradas Imágenes en procesión en la tarde del lunes 11 de septiembre, corriendo el acompañamiento musical a cargo de la Banda de Música de la Cruz Roja de Sevilla.
El templo se abriría una semana después con una Eucaristía, presidida por D. Ramón Valdivia Giménez, obispo auxiliar de la Archidiócesis que, a la finalización de la misma, anunciaba que el 5 de julio de 2025 María Santísima del Rocío sería coronada canónicamente en la Santa Iglesia Catedral, a lo que los hermanos respondieron con vítores, aplausos y cohetes.



Se iniciaba así un camino a recorrer por la corporación, marcado por la ilusión, el cariño y el compromiso de sus hermanos. Durante este camino se dieron lugar numerosos hechos que pasarán a los anales de la historia de la Hermandad, como el ciclo de conciertos que, desde el 9 de diciembre —iniciado con la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Redención— y hasta el 27 de junio de 2025 —con la Banda de la Cruz Roja—, tuvo lugar en la Iglesia de Santiago; o que, en los cultos siguientes a la proclamación de la Coronación, la Santísima Virgen luciera las preseas que había llevado a lo largo de su historia, fruto de la generosidad de las Hermandades de las Penas de San Vicente, el Baratillo, Vera-Cruz y Montesión.
De especial orgullo fue también la designación, por parte del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, en octubre de 2025, de la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas para presidir el Vía-Crucis de las Hermandades de Sevilla que tendría lugar el 19 de febrero de 2024. Así, la imagen del Señor se trasladó en andas desde la Iglesia de Santiago hasta la Santa Iglesia Catedral, regresando en la noche del mismo día entre un mar de sevillanos que se acercaron a contemplarlo.

El 17 de junio de ese mismo año era presentada la corona con la que D. José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla, coronaría a nuestra Madre el 5 de julio del siguiente año. La misma era obra de Pepe Delgado y sería labrada por el taller de Jesús Domínguez. El 5 de octubre se realizaría la presentación de los actos que conformarían la Coronación, celebrándose a su finalización una velá en la plaza.
Los mismos comenzaban en febrero con la celebración del primer Congreso de Hermandades de Penitencia bajo la advocación del Rocío, cuyo acto central sería el Rosario Extraordinario que tuvo lugar el día 1, iniciando el rezo del mismo por la mañana hasta el Santuario de los Gitanos, en donde se celebraría una eucaristía conjunta con la Hermandad de la Madrugá. A las cuatro de la tarde se iniciaba el triunfal regreso, en donde la Santísima Virgen visitó la Capilla de los Servitas o la Iglesia de los Terceros, entre otros lugares, estando acompañada por diversos coros rocieros venidos de Sevilla y su provincia.
Un par de semanas más tarde, el Real Círculo Mercantil de Sevilla acogería una exposición bajo el nombre “Miradas a la Madre de Dios”, que aunaba numerosas representaciones de la Virgen siguiendo diferentes disciplinas artísticas.
El Lunes Santo de ese año estaría marcado especialmente por la inusual manera en la que se presentaba María Santísima del Rocío en su palio, portando diadema en vez de corona, hecho que se venía dando desde el 5 de julio de 2024 y que finalizaría una vez la Santísima Virgen fuera coronada en julio de ese año.


Tras la Semana Santa, la corporación se vería inmersa en la recta final del camino. El día 12 de mayo era presentado el cartel de la Coronación, una obra cargada de sensibilidad, respeto e ilusión, pintada por Federico González Ramos, miembro de Autismo Sevilla. Del 23 de mayo al 1 de junio, tendría lugar una segunda exposición en el Círculo Mercantil, esta vez mostrando el patrimonio y la historia de la Hermandad, centrando el discurso en torno a la Santísima Virgen.
Una semana después, durante la celebración de la Eucaristía en honor a nuestra Titular por su onomástica, el Teniente Alcalde junto al Delegado de Fiestas Mayores impuso la medalla de la ciudad de Sevilla a María Santísima del Rocío.

Cartel anunciador de la Coronación Canónica de M.ª Stma. del Rocío
En la mañana del día 29 de junio, la Santísima Virgen del Rocío partía a la Iglesia Colegial del Divino Salvador, que acogería los solemnes cultos extraordinarios que la Hermandad iba a celebrar con motivo de la Coronación Canónica de su Amantísima Titular. Lo hacía sobre el paso de la Virgen del Rosario de San Julián, luciendo diadema y el manto de la Inmaculada Concepción de la Calle Real. Durante el recorrido transitó por la Pila del Pato, la Alfalfa o la plaza del Pan, acompañada de la Banda de la Cruz Roja y de una Sevilla que ansiaba por verla coronada.
Al día siguiente, amanecía la Virgen en el suelo del Salvador, cobijada por el inmenso retablo mayor de la misma y esperando los besos de fieles y devotos que se acercaban conforme iba pasando el día. Por la noche, Angelita Yurela proclamó el pregón de la Coronación. Los tres días siguientes tuvo lugar el Solemne Triduo.
El día 4 de julio era trasladada la Virgen del Rocío a la Santa Iglesia Catedral, acompañada por las dos bandas de la Hermandad, la Agrupación Musical Virgen del Rocío y la de Nuestro Padre Jesús de la Redención, luciendo el manto de la Esperanza de la Yedra y precedida por la corona, portada sobre unas andas por miembros de Autismo Sevilla. Durante la procesión, la Virgen fue recibida por la corporación municipal en la plaza de San Francisco e instantes después cruzó la portada del Corpus, que aquel año lucía el aspecto de la espadaña de Santiago.


Traslado a la Iglesia del Salvador – Besamanos en la Iglesia del Salvador – Traslado a la Santa Iglesia Catedral
El 5 de julio amanecía María Santísima del Rocío en el trascoro de la Catedral, en un altar conformado por los doce apóstoles representando el misterio de Pentecostés. En torno a las doce menos cuarto de la mañana, D. José Ángel Saiz, Arzobispo de Sevilla, coronaba a la Santísima Virgen ante todos los hermanos y la ciudad de Sevilla.
Por la noche, la Virgen del Rocío hacía su regreso, ya coronada, por las calles de la ciudad a su Iglesia de Santiago, recogiéndose pasadas las cuatro de la mañana en una intensa y festiva jornada.












