TITULAR MARIANA
María Santísima del Rocío Coronada
María Santísima del Rocío Coronada es una talla de candelero, realizada en madera de pino por Antonio Castillo Lastrucci en 1955. Una de las premisas ideales que los fundadores establecieron fue que la advocación mariana de la cofradía fuera de un profundo sabor andaluz, surgiendo entonces el nombre de Rocío, cuya festividad celebramos el lunes siguiente al Domingo de Pentecostés. La idea fue muy bien acogida en el seno de la corporación y, pese a los detractores, se estableció que éste fuese el nombre de la Titular, convirtiéndose así en la primera imagen dolorosa bajo esta advocación.
La imagen fue un encargo de la primera Junta de Gobierno de la Hermandad, acordándose su ejecución el 3 de julio en Cabildo de Oficiales por un coste de 10.000 pesetas, de las que se excluirían 2.000 que Castillo Lastrucci donaría al ser nombrado Teniente Hermano Mayor Honorario. La Sagrada Imagen se finaliza el 14 de octubre, exponiéndose en la Casa Rectoral de Santa María la Blanca hasta su bendición, que tuvo el lugar el 4 de diciembre en una función solemne oficiada por el Dr. Cardenal Arzobispo Bueno Monreal. En la misma actuaron como padrinos el gobernador civil D. Alfonso Ortí y Meléndez Valés y su esposa, Pilar Morente, acudiendo un total de treinta y tres hermandades penitenciales de Sevilla.
Ha sido intervenida en varias ocasiones. La primera de ellas a manos de su autor, en 1959, en la que le perfiló los rasgos de la mascarilla, dotándola de una mayor expresión. Tres años más tarde, la Hermandad decide que la imagen sea nuevamente intervenida, legando esta vez la tarea al vecino y feligrés Sebastián Santos Rojas, que no aceptó el encargo por encontrarse aún vivo Castillo. Fue finalmente Francisco Buiza quien terminó de perfeccionar los rasgos, afinándole la boca e imprimiéndole una nueva policromía mucho más rica en texturas y matices. En 1974 Francisco Buiza vuelve a actuar sobre la Virgen, realizándole un nuevo candelero.
Dos décadas más tarde, en 1996, es restaurada por Ángel Rengel, que subsana daños y le imprime una pátina sobre la policromía que es retirada poco después por no ser del agrado de la Hermandad. En el año 2004 la imagen es sometida a una nueva intervención, esta vez por parte de Juan Manuel Miñarro, en la que limpia la policromía y reemplaza las articulaciones. Por último, se han realizado labores conservativas en el año 2023, nuevamente por el profesor Miñarro, sustituyéndole las articulaciones de nuevo.
Se trata de una imagen de candelero, teniendo talladas la cabeza y la manos. El candelero, compuesto por ocho listones, le nace de la cadera, alcanzando la Virgen una altura de 174 centímetros. La cabeza se encuentra frontal y ligeramente inclinada hacia abajo, con cejas arqueadas y un leve fruncido en el entrecejo. Los ojos son de cristal, en color marrón, con pestañas postizas en el párpado superior y pintadas en el inferior. De ellos bajan cinco lágrimas, también de cristal, que recorren las mejillas situándose dos en el lado derecho y tres en el izquierdo. La mirada es baja y centrada, favoreciendo el contacto con el devoto.
La nariz es recta y levemente sonrosada en la punta, que con el enrojecimiento de los ojos da esa sensación de llanto continuado y aflicción. La boca se encuentra entreabierta mostrando los dientes superiores, mientras que la barbilla es redondeada y afilada. El cuello se encuentra anatomizado, mostrando el hoyuelo del mismo. Las manos las tiene extendidas, teniendo los dedos cordial y anual de la mano derecha ligeramente más próximos entre ellos y hacia dentro, estando el índice y meñique ligeramente curvados. La izquierda tiene un tratamiento similar a la derecha, pero con el dedo meñique mucho más separado.
Uno de los capítulos más importantes de la historia de la Hermandad y de nuestra Titular tuvo lugar el 5 de julio de 2025, cuando el Arzobispo de Sevilla, Rvdo. D. José Ángel Saiz Meneses, coronó canónicamente a la Santísima Virgen como muestra del amor y la devoción que le profesa su Hermandad y la ciudad de Sevilla.