IMAGINERÍA
El Señor de la Redención
Rasgos, intención iconográfica e hitos históricos vinculados a la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas.
Autoría y datación
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas es una talla de vestir, realizada en madera de pino por Antonio Castillo Lastrucci y bendecida el 24 de marzo de 1958. No fue un encargo independiente, sino que se contrató al mismo tiempo que la imagen de Judas, figurando ambas en el mismo contrato firmado en julio de 1957. Esto implica que el Señor fue concebido desde el primer instante para integrarse en un pasaje bíblico concreto: el beso de Judas.
El pasaje evangélico
El episodio representado es narrado por Mateo, Marcos y Lucas. Este último es quien lo detalla con mayor amplitud:
“Mientras todavía estaba Él hablando, he aquí, llegó una multitud, y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos, y se acercó a Jesús para besarle. Pero Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? Y cuando los que rodeaban a Jesús vieron lo que iba a suceder, dijeron: Señor, ¿heriremos a espada? Y uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote y cortó la oreja derecha.”
(Lucas 22, 47-50)
Si bien en Sevilla existen pasos que representan pasajes bíblicos desde la entrada de Jesús en Jerusalén, es con el beso de Judas cuando se inicia realmente la Pasión. Desde ese instante, los hechos se encadenan hasta culminar en su muerte en la cruz.
Intención iconográfica: el informe de 1957
Para orientar la proyección artística, la Hermandad redactó un informe donde se detallaban los objetivos que debían inspirar la ejecución de las imágenes del Señor y de Judas, así como pautas concretas para plasmar la escena. El documento, firmado por D. Eugenio Hernández Bastos (Director Espiritual), está fechado en Viernes Santo de 1957.
Según ese guion, el rostro del Señor debía expresar el cúmulo de sensaciones vividas en Getsemaní: la soledad previa a la oración, el desconsuelo por el abandono de los discípulos, la tristeza por la traición de Judas junto a un perdón fugaz, y la incertidumbre ante lo inmediato; todo ello, sin perder la serenidad ante el dolor cercano.
En primer lugar, el informe subraya la lucha interior durante la oración: aceptar o rechazar la voluntad del Padre. Era hombre y el miedo le invadió hasta el punto de sudar sangre. Esa realidad debía quedar marcada, física y moralmente, en el rostro.
A continuación, una vez aceptada la voluntad del Padre, se pide imprimir “un claroscuro de recuperación y serenidad” sobre un semblante ensombrecido por el dolor: Jesús ha aceptado salvar a la humanidad. En ese estado interior, se aproxima el encuentro con el apóstol infiel, y “la tristeza inmensa, humana, del amigo traicionado” debe aflorar.
Por último, ya en el momento del beso, el informe incide en que el rostro exprese el dolor del amigo bueno traicionado y, a la vez, “un anhelo de clemencia amigable” que invite al arrepentimiento. Se destaca que la disposición de las imágenes principales se corresponde con el instante posterior al beso.
El objetivo final era que “el rostro y actitud de Cristo” expresaran lo “divinamente humano”, con la mayor riqueza posible de datos físicos y psíquicos, reflejando los estados por los que pasó Cristo.
Hitos históricos vinculados a la imagen
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención es pilar fundamental para comprender la devoción y la historia de la Hermandad, siendo testigo protagonista de hechos relevantes.
- Misiones Generales (1965): traslado al barrio de Nervión (calle Madre María Teresa), donde permaneció dos semanas.
- Año Santo de la Redención (1984): traslado en andas a la Santa Iglesia Catedral para cultos extraordinarios. Se recuerda especialmente el baile de los “Seises” ante la imagen del Señor.
- Santo Entierro Magno (2023): elección del paso de misterio para participar en el acto, primera ocasión en la que la corporación tuvo el honor de hacerlo.
- Vía-Crucis de las Hermandades (2024): designación para presidirlo; traslado el lunes 19 de febrero a la Santa Iglesia Catedral y regreso esa misma noche acompañado por la devoción de Sevilla.