PATRIMONIO
Paso de Palio
Rocío palio
Bordado en terciopelo verde y maya de oro, el conjunto de bambalinas y techo de palio fue diseñado por Antonio Dubé de Luque. Su ejecución se inició en 1970 con el estreno de la bambalina frontal, realizada por el taller de Carrasquilla. Un año después llega la trasera, obra también del mismo taller, y en 1972 las laterales, que salieron de la mano del taller de Elena Caro. El interior está realizado por Joaquín Ojeda, siguiendo la técnica del repostero.
Las bambalinas presentan un perfil polilobulado, dividido en tres paños en la delantera y trasera, mientras que las laterales en cinco. Todas ellas están separadas por una concha de vieira, atributo iconográfico del Apóstol Santiago, y rematadas por una flequería de bellota. Este diseño tan particular le da ese aire tan característico al palio, estando cada bambalina libre en movimiento y convirtiéndolo en uno de los más airosos de nuestra Semana Santa. En la bambalina frontal y trasera está bordado el escudo de la corporación en el exterior de la misma.
Antiguas bambalinas del paso de palio
En el año 2010 fueron sustituidas por las realizadas por el taller de Francisco Carrera Iglesias, siguiendo el modelo de las anteriores, pero enriqueciéndolas y pasándolas a nuevo terciopelo. Los bordados exteriores de las primeras fueron reutilizados y restaurados para el interior de las actuales. Están bordadas en oro sobre terciopelo verde, siguiendo un estilo renacentista conformado por frutos de colores, cuernos de la abundancia y motivos vegetales.
Bambalinas actuales del paso de palio
Al igual que el resto de las caídas del palio, el techo es una combinación de terciopelo verde bordado en oro y sedas de colores con maya, obra del taller de Sobrinos de Caro en 1977. El mismo fue enriquecido por el taller de Francisco Carrera Iglesias en el año 2008. En la gloria del mismo aparece la paloma del Espíritu Santo, bordada en una orla de rayos que vino a sustituir la anterior, labrada en metal plateado.
Gloria del techo de palio
Los respiraderos son obra de Jesús Domínguez Vázquez, realizados en metal plateado en 1961. En el frontal de ellos se encuentra una capilla con un arco de medio punto rematado en dos volutas encontradas, flanqueado por dos hornacinas que representan la Asunción de la Virgen y la Virgen del Loreto en el milagro de la Traslación. La razón de encontrarse en el frontal de los respiraderos estas dos advocaciones marianas se debe a que en plena gestación de la Hermandad se estableció el dogma de la Asunción (1950) y por la vinculación con el arma de aviación en los tiempos de su fundación.
En la hornacina central de los respiraderos se representa la aparición de la Virgen del Rocío de Almonte al pastor Gregorio Medina en el tronco de acebuche. Completa la iconografía del frontal del paso unos tondos con San Juan y San Pedro, estando el resto de los apóstoles representados en sus respectivos tondos en los laterales de los respiraderos, separados por pilastras de estilo renacentista que se rematan con querubines. Remata la cabecera del frontal una imagen de San Fernando flanqueada por dos ángeles.
Respiradero frontal del paso de palio
Los varales son obra también de Jesús Domínguez Vázquez, de 1961. Son de sección poligonal, decorados con motivos vegetales y rematados por perillas de sección puntiaguda. Los candelabros de cola se estrenan en 1963, obra de Lorenzo Jiménez y Rueda y conformados por doce brazos con sendas luces. Destaca la presencia de una pareja de ángeles mancebos, sostenidos en un columpio. La peana es obra del taller de Hijos de Juan Fernández en 1966 y tiene el escudo antiguo de la Hermandad labrado en ella. En el tercer entrevaral se encuentra una pareja de faroles, obra de Antonio de los Santos en 1983, que aportan luz en los laterales del palio.
En la Semana Santa de 2025 se estrenaba un nuevo juego de jarras y violeteros, labrados por Alberto Quirós, así como la candelería y llamador, realizados por el taller de Juan Lozano, todo ello siguiendo el dibujo del artista malagueño Curro Claros. Estas piezas vienen a sustituir las utilizadas hasta el 2024, obra del taller de Hijos de Juan Fernández, Orfebrería Santos y Juan Fernández respectivamente. Las jarras muestran diferentes detalles que las hacen piezas únicas y personales, como la utilización de ánsares en los laterales, cuyos cuellos forman las asas de la jarra. En su pie se encuentra un ramo de flores, conformado por claveles, amapolas y margaritas y unidos por un lazo rematado por una abeja. En su cara frontal aparece un medallón que muestra las diferentes letanías de la Virgen sobre esmalte verde, acompañado por guirnaldas de flores. Los violeteros son consecuencia de las jarras, empleando elementos ornamentales.
Jarra actual del paso de palio
La candelería se asienta sobre un pie de tres caras con motivos vegetales, en las que se sitúa la cruz de Santiago. De dicha base asciende el cuerpo del candelero, en el que se encuentra el nudo y más arriba la tapa, conformados por querubines y conchas respectivamente, que se asienta sobre una nube de cabeza de ángeles.
Candelero actual del paso de palio





El llamador se alza sobre una peana con esmalte verde al fuego. El mismo se compone de un gran roleo, conformado por hojas de acanto y ramas de olivo que abrazan la cruz de Santiago en el extremo derecho y la paloma del Espíritu Santo en el lado izquierdo, que aparece coronada y con el anagrama de María sobre su pecho. A lo largo se dispone una filacteria con la leyenda “Al cielo con el Rocío del Cielo”.
Llamador actual del paso de palio
Los faldones son de terciopelo verde, encontrándose el frontal bordado en hilo de oro por el taller de Manuel Solano en 2010, siguiendo dibujo de Pepe Aguilar. Éste se conforma de un medallón con el anagrama de María y una cenefa con motivos vegetales a lo largo del perímetro del mismo.
Por último, en el año 2016 estrenó María Santísima del Rocío Coronada un nuevo y remozado manto de salida, bordado en hilos de oro sobre terciopelo verde y maya de oro en el perímetro de sus vistas frontales, obra del taller de bordados Santa Bárbara. El mismo cuenta con un gran programa iconográfico de carácter mariano, articulándose en torno a una gran cartela central que representa el misterio de Pentecostés, flanqueada por otras de menor tamaño. De izquierda a derecha, se encuentran la Inmaculada Concepción, la Anunciación, los Desposorios de la Virgen, la Natividad, la Sexta Angustia y la Asunción a los cielos. Todas ellas han sido bordadas en sedas de colores sobre pinturas de Mario Moya.
Manto de salida · Primer plano