¡Hoy es Lunes Santo!

Hoy es lunes 6 de abril, y no es un día cualquiera. No es un lunes más, no es un día fatigoso que hace comenzar la semana y nos devuelve a la realidad cotidiana de nuestras vidas. Ajetreo, trabajo, familia, esos aspectos de nuestra vida que tenemos tan asimilados a un lunes, el inicio de una nueva semana después del merecido descanso dominical. Un día pesado, cansado, que se resuelve con expresiones tan coloquiales como: “tienes carita de lunes”. Aunque, en los tiempos que corren hasta esas caritas las echamos de menos. ¡Quién no daría todo lo que tuviera por volver a vivir un lunes más! Un día corriente, normal y anodino, como siempre son los lunes.

Sin embargo, ya les avisamos, no es un lunes más en el calendario. Hoy es el Lunes, con mayúsculas, es nuestro lunes. Es el día que poner a cero el contador cofrade de nuestro corazón. Es un día que se levanta triste y gris plomizo para más de uno, pero para nosotros es el día más feliz del año. El domingo pasado, la ciudad explotó con toda su alegría de primavera, hoy lunes recogemos el testigo para que no decaiga el ánimo y se mantenga la sed de fe del pueblo sevillano.

Las palmas y colgaduras engalanan los balcones, las primeras gotas de cera cubren la alfombra de adoquines de las calles y diferentes flores ya han perfumados las calles, pero lo mejor está por llegar. Ya hay gente cansada, ya hay túnicas usadas, ya se ha pisado el mármol de la Catedral, pero qué más da si nuestro lunes va a comenzar. Las túnicas blancas ya cuelgan por nuestras casas, los costaleros repasan su costal y faja, los auxiliares eligen su mejor corbata, el Divino Redentor y su Madre esperan ya con ansías.

El cielo se abre, una paloma reposa sobre la espadaña de Santiago y las puertas del Cielo se abren ¡Dios mío, ya es Lunes Santo! Es nuestro día, nuestra ilusión, nuestra pasión y nuestra Redención. El Señor de las “manitas abiertas” nos llama junto a él, hagámosle caso y marchemos con devoción y fe. La luz de la primavera entra por los rincones, llenos de corazones, que suspiran oraciones: “Señor, dame todo el amor que nunca te he negado” y “se en las dudas, nuestra luz”.

Ya llegó el Lunes Santo, el lunes de los lunes, el lunes del Redentor. El día que se derrama el divino Rocío de la gracia de María. El día que huele a primavera, el día más bonito del año, el día que derrochas alegría porque no importan más días que ese día. El tiempo de se detiene y tu corazón se para en una mirada clara como la luz de la mañana. Es el día de tu gente, la de siempre, la más corriente. Es un día sin penas ni tristezas, porque siempre hayas consuelo bajo la luz de su mirada.

Ellos te llaman, tú vas, pero no vas como siempre, llevas otra cara. Tu mirada está limpia y pura, vas a encontrarte con ellos y enseñárselos a Sevilla. Sales de tu casa y nadie se lo explica, pero han pasado los años y tienes la ilusión de primer día. La noche ha sido dura, las horas de sueño pocas, pero da igual lo que diga, sabes que es tu lunes y nadie detiene esta bendita locura.

Ya llegó el Lunes Santo hermano así que descuelga tu túnica, recoge esa faja y prepara tu corbata y ponte camino de Santiago. Ya se ven los capirotes verdes y morados en ese pequeño rincón de Sevilla, la antigua López Pintado. Nuestro rincón del mundo rebosa su gran día, en las mejores horas de todo el año. Cirios, cruces, capirotes, varas, medallas y flores, para acompañar al Redentor del mundo y a su madre del Rocío. Los corazones ya no caben en el pecho, la ilusión ya se desborda, una marea humana quiere demostrar su fe a Sevilla.

Judas está besando al Señor y se le señala como Traidor. Una historia así solo puede contarse un lunes, a la manera de los cofrades de Santiago. Ese beso que nuestros Judas siempre dan al Señor, se perdonan con fuerza en este lunes de Redención. Un lunes que también es de Rocío, porque no hay redención más grande que la puede dar una madre. El lunes es su día de bendición. Si día elegido para decirle a Sevilla, que María del Rocío pasea dolorosa por sus calles combatiendo el llanto y el quebranto de los más necesitados. Al compás de la voz del capataz, caminaremos como los pasos, ida y vuelta a la Catedral.

Nubes de espuma blanca de primaveras son el manto que cubre Sevilla, mientras se abren de par en par nuestras emociones. No hay más esperas, el Hermano Mayor la orden ha dado y se han abierto las puertas de Santiago. Siempre siguiendo a la cruz comenzaremos este lunes un nuevo transitar de la fe, el amor y el sentimiento. Ya comienza el caminar. rumbo a la Catedral: Santiago, Santa Catalina, las Setas, Campana.  Y sin darnos cuenta, habremos subido las cuestas, pasado la Alfalfa, escuchado a las monjas de San Leandro y estaremos reposando de nuevo en Santiago. Habremos vivido un lunes dentro de nuestros corazones.

Así que escucha hermano, prepara tus enseres y ponte tu medalla al cuello. Da igual que seas acólito, nazareno, auxiliar o costalero.  Esto no hay quién lo pare y no puede haber ni un llanto, porque hoy es LUNES SANTO.