REFLEXIÓN DE NUESTRO DIRECTOR ESPIRITUAL

El Señor viene. Viene y subirá a lo más alto para dar su vida por nosotros. Viene para tocarnos, viene para redimirnos, viene para triunfar. El Señor viene y pasa por nuestras calles y plazas. El Señor viene, y pasa entre nosotros. Pero lo más importante en estos momentos no es esperar que venga, sino salir a su encuentro, buscar su rostro y tener sed de su presencia.

En este Domingo de Ramos, en el que, a pesar de todo lo distinto, el Señor viene, se hace más urgente, más necesario, que salgas de ti mismo y te dejes encontrar con Él. Que tu vida se una a la suya.

En la Pasión del Señor descubriremos nuestras propias pasiones, nuestros propios sufrimientos y el de nuestros hermanos. En la muerte del Señor miraremos cara a cara nuestro propio destino, el fin de nuestros pecados, y fortaleceremos la esperanza de llegar a ser, cada uno de nosotros, Cenáculo donde Cristo Resucitado se haga presente, disipe los miedos y fortalezca en la unidad a su Iglesia.

Es la Pascua del Señor. El Señor viene. Se detiene a tu puerta y llama. Ábrele. Quiere entrar en ti. Que pase por tu vida, que pase por tu corazón. Que no pase de largo.

Rvdo. Sr. D. Fernando E. Borrego Ojeda, Pbro.
Sevilla, 5 de abril de 2020